Para quienes conozcan a Sara, saben que su pasión por Egipto viene de lejos. Ha estado varias veces en este país y volverá tantas veces como pueda. Desde su primera visita a este país, allá por 2009, tenía claro que si alguna vez quería volar en globo en Luxor. En la antigua Tebas no solamente podrás visitar templos y tumbas, sino que podrás ver todos estos monumentos desde las alturas. En nuestro último viaje a Egipto en junio de 2017, lo tuvimos claro y sobrevolamos la antigua Tebas en globo.
La orilla occidental desde el aire
Los vuelos en globo los llevan diferentes empresas y los precios suelen estar entre 60-70 euros. Nosotras nos decantamos por Sinbad Balloons. Contactamos con ellos previamente vía email y, a través de esta vía y sin previo pago, reservamos nuestro vuelo. Unos días antes de la fecha indicada, nos volvimos a poner en contacto con ellos para concretar la hora y el lugar donde nos recogerían.
La excursión empieza bien pronto porque la idea es ver el amanecer desde las alturas. Nos trasladaron a orillas del Nilo cuando aún era de noche para llegar a la orilla occidental de la ciudad, desde donde salen los globos. En el rato que dura el trayecto nos ofrecieron un pequeño desayuno y el capitán del globo, vestido con un uniforme de Egyptair, nos explicó las normas básicas de seguridad que hay que atender durante el vuelo y la importancia de la “landing position”, es decir, la postura que hay que tomar al aterrizar. Insistió bastante en este tema.
Al llegar estaban hinchando nuestro globo y nos subimos. Íbamos unas 10 personas. Sin sentir apenas nada, nos dimos cuenta de que estábamos volando. Nos despegamos del suelo sin apenas notarlo y fuimos cogiendo altura. Nuestro vuelo se dirigió hacia el norte, por lo que pudimos ver el Templo de Hatshepsut, la imponente montaña tebana, la parte de necrópolis conocida como Dra Abu el-Naga, donde pudimos distinguir las tumbas de la concesión española del Proyecto Djehuty, y el Templo de Seti I. A lo lejos pudimos ver el Ramesseum, el Templo de Medinet Habu e incluso Deir el Medina y el Valle de las Reinas. Personalmente me hubiera gustado sobrevolar esta parte pero supongo que tendré que volver para repetir la experiencia.
Tumbas de Dra Abu el-Naga
La última parte del vuelo sobrevolamos los campos de cultivo, mientras el sol comenzaba a ascender. Una de las cosas que más nos fascinan de Egipto es el contraste del verde de los cultivos y el color tierra de la parte desértica. Este contraste tan fuerte marcó la vida del pueblo egipcio. Como curiosidad, decir que los antiguos egipcios denominaban a estas dos partes tan bien diferenciadas de dos formas diferentes: la zona cultivable era Kemet o la tierra negra (término que en Egiptología se puede traducir como Egipto), y la zona desértica era Djeseret o la tierra roja.
El vuelo duró alrededor de una hora y tuvimos un final inesperado. Nos acercamos al Nilo más de normal y volábamos muy bajo. Frente a nosotros teníamos una palmera y yo recuerdo pensar: “¡Cómo sigamos en esta dirección nos vamos a chocar!”. A punto estuvimos de aterrizar directamente en el Nilo. Al final lo hicimos sobre el campo de un agricultor, ayudados por un puñado de egipcios que tiraban de las cuerdas para acercar el globo a tierra. Por supuesto, la “landing position” brilló por su ausencia y nuestro piloto se bajó del globo como si con él no fuera el asunto. Cuando salimos del globo, nos montamos en un coche, nos dieron el certificado de vuelo y, aunque que te llevan al sitio de partida, nosotras pedimos que nos acercaron hasta la caseta de venta de las entradas.
La montaña tebana y los cultivos
Volar en globo es una de las cosas más increíbles que hemos hecho y desde luego hacerlo en Luxor fue una de las decisiones más acertadas. Volveremos a repetir, lo sabemos. Si estás pensando visitar Luxor unos días, merece la pena un madrugón para disfrutar de un amanecer desde las alturas.