Asuán es una ciudad egipcia que está situada a unos 250 kilómetros al sur de Luxor y es una de las paradas principales en tu ruta por Egipto. Está situada en el extremo septentrional de la Primera Catarata del Nilo y delimita la antigua frontera meridional del país, por lo que ha tenido gran importancia estratégica a lo largo de la historia.

Conocida como Swenet en egipcio, era el lugar al que llegaban las mercancías de oro, madera y especias ya que estaba en pleno cruce de las ruta de las caravanas. Además, es una zona con muchas canteras de granito, que se emplearán para los grandes monumentos y obeliscos de todo el país.

Es una ciudad relajada y es un lugar perfecto para pasar, al menos, un par de días ya que hay lugares interesantes para explorar en la propia ciudad de Asuán y, además, es el lugar de partida para visitar uno de los sitios más impresionantes de todo Egipto: Abu Simbel.

En este post nos gustaría contarte todo lo que ver en Asuán. En el mapa encontrarás marcados todos los lugares que mencionamos en el post.

 

TEMPLO PTOLEMAICO DE PHILAE

En la isla de Agilkia puedes visitar el conocido templo ptolemaico de Philae, uno de los lugares más icónicos de Asuán. El templo, originalmente construido en la isla de Philae, está dedicado a la diosa egipcia Isis, una de las divinidades más importantes del panteón egipcio y cuyo culto en la isla se remontan, al menos, al siglo VI a. C. Hoy la estructura más antigua del templo data del reinado de Nectanebo I, que gobernó entre los años 380 y 362 a. C. y que fue el fundador de la última dinastía nativa de faraones egipcios.

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Templo de Philae

Sin embargo, las ruinas más importantes son las del templo que se comenzaron bajo el reinado de Ptolomeo II Philadelfo (308–246 a. C.) y sus sucesores fueron ampliando el complejo del templo hasta el reinado del emperador romano Diocleciano (244-311 d. C.). El culto a la diosa Isis fue muy popular durante la época romana y fue un lugar de peregrinación para los seguidores del culto de Isis. De hecho, el culto a Isis sobrevivió en Philae a pesar de que en el año 535 d. C. el emperador Justiniano prohibió su culto y el del resto de las divinidades paganas.

El templo atrajo peregrinos a lo largo de todos los siglos y en el siglo XIX era uno de los lugares más turísticos de Egipto. El templo de Philae quedaba sumergido bajo las aguas del Nilo seis meses al año por la marea alta y los viajeros podían pasear en barca entre las ruinas del templo. Pero con la construcción de la Presa Alta, el templo de Philae iba a desaparecer y por ello, entre 1972 y 1980 se decidió desmontar y trasladar piedra a piedra el templo a la vecina isla de Agilkia, lugar donde se encuentra actualmente.

Para visitar el templo puedes hacerlo con una excursión organizada o puedes visitarlo de manera independiente. Para ello debes tomar un taxi desde Asuán hasta el templo de Marina Philae, donde encontrarás los barcos que esperan para llevar a los visitantes a la isla de Agilki.

El templo de Philae es uno de los más bonitos de Egipto y uno de los que mejor conservados están, además de encontrarse en un entorno precioso. Durante tu visita al templo no debes perderte el kiosko de Nectanebo, que es el lugar más antiguo del templo y por donde comienzas la visita, ya que es donde te deja el barco.

También debes visitar el mammisi o casa de nacimiento del templo de Isis, que está situado en el patio central y está dedicado a Horus, el hijo de Isis y Osiris. Aquí los reyes restablecen su legitimidad como descendientes mortales de Horus tomando parte en los rituales que conmemoraban la leyenda de Isis y el nacimiento de Horus en los pantanos.

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Escena de amamantamiento

La sala hipóstila está detrás del segundo pilón y tiene unos capiteles magníficos. Al final se encuentra el santuario interior de Isis, el lugar más sagrado del templo. Aquí había dos altares: uno que contenía una estatua de la diosa y otro con una barca en la que viajaba la diosa (actualmente están en Florencia y París respectivamente).

En el exterior y en el extremo norte de la isla hay varios lugares que no debes perderte, como el templo de Augusto y la puerta de Diocleciano y muy cerca está el templo de Hathor, con representaciones de músicos y del dios Bes. Tampoco debes perderte el kiosko de Trajano, conocido también como “la cama del faraón”, uno de los lugares más icónicos de Philae y que fue retratado frecuentemente por los viajeros y pintores que visitaron Philae en el siglo XIX.

 

LA ISLA ELEFANTINA

La isla Elefantina es el primer asentamiento de Asuán, donde estaba la antigua Abu, que en egipcio antiguo significa “marfil” y “elefante”, nombres que recuerdan la importancia que tuvo el comercio del marfil en esta isla. A comienzos de la Dinastía I se construyó una fortaleza para establecer la frontera meridional. Poco a poco Abu fue adquiriendo importancia por su privilegiada situación estratégica y durante la Dinastía VI Abu era ya un centro político y económico importante que perduró en el tiempo hasta la época grecorromana.

Abu era también un importante centro de culto a Khnum, el dios con cabeza de carnero, venerado como creador de la humanidad en su torno de alfarero, y a Satet, su esposa y guardiana de la frontera meridional.

En la isla puedes visitar las ruinas de la antigua ciudad de Abu y el Museo de las ruinas de dicha ciudad. El museo alberga una colección de piezas descubiertas en Asuán y Nubia, aunque muchos de los objetos que se rescataron de los templos que inundó el largo Nasser están en el Museo de Nubia, en la propia ciudad de Asuán. Aquí podrás ver cerámica, armas, estatuas, momias y sarcófagos de época predinástica hasta época grecorromana.

En las ruinas de la antigua Abu trabajan arqueólogos suizos y alemanes desde principios del siglo XX y han convertido el yacimiento en un museo al aire libre. Destacan varias estructuras: el templo de Khnum, parcialmente reconstruido y utilizado como lugar de culto del dios de la inundación durante más de 1.500 años; una pirámide escalonada de la Dinastía IV; el cementerio de carneros sagrados, considerados la encarnación del dios Khnum y los nilómetros del templo de Khnum y de Satet, que se usaban para medir el nivel máximo del Nilo durante las inundaciones. 

 

TUMBAS DE LOS NOBLES

Los acantilados que hay frente a Asuán, al norte de la isla de Kitchener, están llenos de tumbas, donde están enterrados los gobernadores de la antigua Elefantina. Hay unas 60 tumbas del Reino Antiguo, Medio y Nuevo, de las que algunas están abiertas al público por lo que te recomendamos que las visites.

Entre las tumbas que puedes visitar está la tumba de Sarenput II, gobernador de la Dinastía XII. Esta tumba es una de las más bonitas ya que los colores se mantienen aún vivos. Entre las pinturas murales destaca la colorida escena donde se puede ver al príncipe y su hijo ante una mesa de ofrendas.

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Escena de la tumba de Sarenput II

También se pueden visitar las tumbas de Mekhu y de Sabni, dos gobernadores de la Dinastía VI. En los relieves de su tumba se cuenta como Sabni condujo su ejército a Nubia para castigar a la tribu que había sido responsable de la muerte de su padre en la campaña anterior y poder así recuperar su cadáver.

También es interesante la tumba de Herkhuf, que data de la Dinastía VI. Apenas está decorada, pero la tumba de Herkhuf es famosa porque tiene unos relieves en la entrada. En ellos se aconseja a Herkhuf que tenga especial cuidado con el “pigmeo danzarín” que había obtenido en uno de sus viajes ya que el rey Pepi II, que tenía 8 años, deseaba verlo en Menfis. 

Qubbet el-Hawa es una pequeña tumba en lo alto de la colina donde excava desde hace años la misión española de la Universidad de Jaén.

 

MONASTERIO DE SAN SIMEÓN

El Monasterio de San Simeón es un monasterio del siglo VIII que está situado en la orilla oeste del Nilo, frente a la ciudad de Asuán, aunque por su aspecto recuerda más a una fortaleza que a un lugar de culto. Inicialmente estaba dedicado a un santo local, Anba Hatre, que según cuenta la tradición renunció al mundo y se convirtió en monje el día de su boda. En el siglo X se reconstruyó el monasterio y se dedicó a San Simeón. Desde este monasterio se iban los monjes en dirección a Nubia con el propósito de convertir a los nubios al cristianismo. En 1173 Saladino destruyó el monasterio.

Si quieres visitar este monasterio abandonado, puedes hacerlo desde las taquillas de las tumbas de los nobles. Para llegar al monasterio te van a ofrecer con total seguridad paseos en camello, pero te aconsejamos que evites en la medida de lo posible este tipo de actividades y optar así por un turismo responsable.

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Evita los paseos en camello

 

PASEO EN FALUCA POR EL NILO

La mejor manera de terminar un día en Asuán es dando un paseo en faluca por el río Nilo al atardecer. Las falucas son barcos de vela pequeños que han sido usados a lo largo de la historia como medio de transporte en Egipto. Ahora estos barcos también se usan para el turismo y te recomendamos que no dejes de dar un tranquilo paseo en faluca por el Nilo. El precio del paseo depende de tus dotes de regateo, pero es bastante económico.

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El río Nilo

 

CANTERAS DE GRANITO Y EL OBELISCO INACABADO

Otra de las cosas que ver en Asuán son las canteras de granito y el obelisco inacabado. Asuán tiene una de las mejores canteras de granito, que era la piedra que los egipcios usaron en sus construcciones. Por eso, te recomendamos que visites las canteras del norte, a algo menos de 2 kilómetros de la ciudad, para ver un enorme obelisco inacabado. Mide 42 metros de largo y pesa 1.168 toneladas, lo que le habría convertido en la pieza individual de piedra más pesada jamás labrada por los egipcios. Sin embargo, a última hora surgió una tara y los canteros tuvieron que abandonarlo. Es una visita interesante para ver cómo se extraían estos enormes bloques de piedra de la cantera de granito.

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Obelisco inacabado

 

ISLA DE SEHEL

La isla de Sehel está situada al norte de la presa vieja y en la antigüedad estaba consagrada a la diosa Anukis. Antes de la construcción de la presa, el Nilo fluía a través de las rocas de granito y se formaba la Primera Catarata, llamada Shellal. En la isla de Sehel no debes perderte las más de 200 inscripciones en roca, la mayoría de la Dinastía XVIII y XIX de oficiales, príncipes o generales que pasaban por allí. Destaca la conocida como “Estela del hambre”, de la Dinastía III, que narra una hambruna acontecida durante el reinado de Netjerkhet. Este rey intentó poner fin a la hambruna realizando ofrendas al dios Khnum en la isla Elefantina.

 

VISITAR LOS TEMPLOS DE ABU SIMBEL

El pueblo de Abu Simbel está situado a unos 289 kilómetros al sur de Asuán y a 40 kilómetros al norte de la frontera con Sudán. Aquí están los conocidísimos templos excavados en la roca de Abu Simbel. Para llegar hasta aquí tendrás que pegarte un buen madrugón y tendrás que realizar un viaje en autobús con convoy de unas 3-4 horas pero merecerá la pena porque es uno de los lugares más espectaculares de Egipto.

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Templos de Abu Simbel

Son dos impresionantes templos excavados en la roca (speos), que fueron levantados por Ramsés II como un monumento dedicado a él mismo y a su esposa Nefertari, para conmemorar su supuesta victoria en la batalla de Kadesh y mostrar su poder a sus vecinos nubios. Durante siglos estos templos estuvieron bajo las arena del desierto, hasta que en 1813 fueron redescubiertos por el explorador suizo Jean Louis Burckhardt. En ese momento solo se veía una de las cuatro cabezas del templo de Ramses II. En 1817 Giovanni Belzoni retiró la suficiente arena como para acceder al templo. El emplazamiento actual no es el original, ya que en 1968 tuvieron que ser reubicados en una colina artificial por la construcción de la presa de Asúan.

En la visita vas a ver el Gran Templo de Ramsés II y el templo de Nefertari, también conocido como el templo de Hathor.

El Gran Templo de Ramsés II está dedicado al propio rey divinizado, a Ra-Horakhti, Amon y Ptah. La fachada del templo es simplemente espectacular. Mide aproximadamente unos 33 metros de alto y 38 metros de alto pero lo realmente impresionante son las cuatro estatuas colosales del Ramses II, sentado en el trono con el nemes y la doble corona del Alto y Bajo Egipto. Las estatuas miden 22 metros de altura y a sus pies hay representados varios miembros de la familia real, como su madre Tuya, la reina Nefertiti y algunas princesas y príncipes.

El interior del templo también te deja boquiabierto. Nada más entrar destaca la estancia donde hay ocho estatuas de Ramses II adosadas a las columnas y en las que está representado tomando la forma de Osiris. En las paredes se pueden ver las escenas de las victorias de este rey en Libia, Siria y Nubia. Al final del templo está el santuario donde destacan las tres estatuas de los dioses Ra, Ptah, Amón y el rey Ramses, todas ellas sedentes. El templo fue construido de tal manera que durante los días 21 de febrero y 21 de octubre los rayos de sol entran en el santuario e iluminan las caras de Amón, Ra, y Ramses, todas excepto la de Ptah, haciendo honor a su origen vinculado al submundo. Estas fechas parece que se correspondería con los días de cumpleaños y coronación de Ramses II respectivamente, aunque también pueden estar relacionadas con el inicio de dos estaciones de gran importancia para los egipcios: la estación peret (de germinación de la semilla) y shemu (recolección de la cosecha).

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Templo de Hathor

El templo de Nefertari es mucho más pequeño que el templo de Ramsés pero igualmente impresionante. En la fachada excavada en roca hay seis estatuas colosales de 10 metros de altura: cuatro de ellas representan a Ramses II ataviado de nuevo con el nemes y la corona del Alto y Bajo Egipto y dos de ellas representan a su esposa Nefertari. Todas las estatuas tienen la misma altura, algo poco corriente ya que las estatuas del rey solían ser de mayor tamaño; además, todas las estatuas tienen la pierna izquierda adelantada, como si estuvieran caminando. Es significativo que las estatuas de Nefertari también tengan el pie adelantado ya que es poco usual: normalmente las mujeres suelen representarse con los pies juntos, con una actitud más pasiva. Ramses y Nefertari están acompañados de algunos de sus hijos. Este templo está dedicado a Nefertari pero también a la diosa Hathor.

 

Los templos de Abu Simbel son, sin duda alguna, uno de los lugares más impresionantes que hemos visto y merece la pena acercarse hasta la ciudad sureña de Asúan para visitarlos. Esperamos que en este post hayas podido descubrir más cosas que ver en Asúan y que te sea útil para organizar tu ruta por Egipto.

 

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